lunes, 4 de septiembre de 2017

VI PAÍSES ESCANDINAVOS 52 (2) ESTOCOLMO, Suecia*



Regresamos a Estocolmo desde Malmö, en el camino consumimos comida rápida en un Mc Donald, nada mal, pero nada extraordinario, inevitablemente uno evoca las espléndidas hamburguesas de MAX, la cadena más popular de Suecia, que con sus 3000 empleados atienden 106 establecimientos en el país y se han extendido a Noruega, Dinamarca, Polonia y ¡Emiratos Árabes Unidos!.
Fotografía actual de la calle principal de Gällivare
https://en.wikipedia.org/wiki/File:Storgatan_Gällivare

Así como Ingvar Kamprad con IKEA, nacido en una comunidad muy pequeña logró convertirse en el hombre más rico de Europa; Curt Bergfors inicia otra historia de éxito en1968 fundando un negocio de hamburguesas en el remoto Gällivare, pequeña localidad de Laponia situada a menos de 100 km. del polo norte, llegando eventualmente en 1994 a Estocolmo, siguiendo una expansión imparable que lo tiene en la cima empresarial gracias al excelente servicio que brinda.
El slogan de Max es "hamburgare pä svenska" (hamburguesas a lo sueco) y ha sido reconocido universalmente como la mejor cadena de "fast food" en todo Suecia.

http://www.comforthotelstockholm
Veníamos con cierta prisa pues estábamos en el límite para agotar la renta del automóvil, al llegar a Estocolmo después de registrarnos en el hotel, Enrique acompañado del siempre solícito Ulf, fueron a Arlanda pensando que quizá el trámite sería un poco complicado, resultó ser de una simpleza que se sintetiza en la lectura de un cartel de instrucciones que señalaba que se depositaran las llaves del carro en un buzón. Cero revisiones porque no había ninguna persona en la oficina. Solo confianza común.

El hotel previamente seleccionado fue el Comfort Hotel Stokholm, en el World Trade Center, de 257 habitaciones, goza de una situación inmejorable, al lado de Stokholm Central Station (Estación Central de ferrocarril), inmediata a Station T-Centralen (estación Central del Metro) de Arlanda Express Central Station (transporte express al aeropuerto de Arlanda en solo 35 minutos) además en los alrededores restaurantes, tiendas y museos y acceso directo caminando al centro de la ciudad de Estocolmo.
El recepcionista igual que el precio del hotel ¡muy alto!
Imagen: wikimedia.org/Tunnelbana_-_T-Centralen
Después del habitual desayuno buffet y de la reglamentaria fika comprarmos los pasajes del Metro (StockolmsTunnelbana) en la Estación principal, la Central (T.Centralen)  única que unifica todas las líneas del metro a la vez.
Las tarifas son variables según si se trata de una hora, 24 o 72 horas, nosotros adquirimos ésta última a un costo de 200 coronas (30 dólares aproximadamente).

Imagen: https://www.viajejet.com/metro-estocolmo
El sistema tiene 100 estaciones (47 subterráneas y 53 de superficie) en tres grupos (verde, rojo y azul) nosotros circulamos en la roja, cuya rama 14 tiene como terminal a Fruängen  metro station que es donde bajamos para dirigirnos a la casa de la familia Dahlberg.
Desde Fruängen metro station, localizada en el distrito del mismo nombre, se requiere transporte en autobús hasta Segeltorp, pero el siempre atento Ulf hizo favor de pasar por nosotros para que llegáramos puntualmente al festejo de despedida de Zara.



El festejo con doble objetivo, recibir a Moa, la hija mayor que regresaba de un intercambio en Georgia, USA y despedir a Zara después de casi un año de intercambio que incluyó temperaturas bajo cero, mitigadas con el alto calor humano de  los Dahlberg.
Como se puede observar se ofreció comida sueca en un buffet de varios platos típicos que se  sirve durante las funestas y acontecimientos familiares (Smorgasbord).
Aunque obviamente no puedo identificar los nombres de los platillos, seguro estoy que hubo pescado (salmón y arenque), carne de res, pollo y cerdo, en pinchos embutidos y salchichas; quesos, salsas, papas, que nunca faltan en los guisos suecos, refresco de pera y otros sabores, croquetas, panes y riquísimos pays.
La casa se adornó con las banderas de Suecia, República Dominicana y Estados Unidos.

Al festejo llegaron mucho más personas de las que imaginé iban a estar, además de vecinas,  compañeras de escuela y los Dhalberg, destacó la presencia de los padre de Ulf, particularmente la abuelita que siempre fue muy cariñosa y amable con Zara, la quiso como una nieta mas.
La comida, el postre y por último todos y cada uno de los comensales le fueron regalando recuerdos a nuestra querida nieta, ella agradecida pero aún no metabolizaba la idea que solo le quedaban dos días de estancia en las tierras nórdicas.
Desde 2001, conmemorando los 100 años de Premio Nobel, al lado norte de la pequeña plaza de Stortorget, en el barrio histórico de Gamla Stan, abrió sus puertas el Nobelmuseum (Museo Nobel) encargado de conservar la memoria de las personas o instituciones que fueron premiados en las categorías de Física, Química, Medicina, Literatura y Paz que se atribuyen cada año en el Salón Azul del Ayuntamiento los cuatro primeros y en Oslo el último.
En Gamla stan (casco antiguo, ciudad vieja o centro histórico de Estocolmo) el centro medieval más grande y mejor conservado de Europa, es muy popular disfrutar de una buena fika, quien puede resistirse a tan atractivos pastelitos. Hay además una gran variedad de restaurantes y tiendas de recuerdos.

El Palacio Real de Estocolmo (Kungliga Slottet) es la residencia oficial del Rey de Suecia,  pero puede ser visitado por los turistas. El palacio está protegido desde el siglo XVI por la Högvakten, la guardia real, uno de sus atractivos es el cambio de guardia que se produce a mediodía.


El Ayuntamiento de Estocolmo (Stadhuset), lugar emblemático de la capital sueca, es el encargado de la parte administrativa en esta gran ciudad y también, en los salones azul y dorado, el lugar donde se celebran, cada diciembre, el banquete, la ceremonia y el baile de entrega del Premio Nobel.
Solo entre mayo y septiembre y en turnos de 30 personas, se puede visitar una de las joyas del ayuntamiento, la torre de las tres coronas de oro, nosotros estuvimos en el lugar exacto y el tiempo correcto. 
La torre monumental coronada por las tres Coronas, un antiguo símbolo nacional de Suecia, mide 106 metros de altura que subimos, pese a nuestra carga añosa, ininterrumpidamente por los 365 escalones.
En un tren de cercanías llegamos al municipio de Solna en el norte del área metropolitana de Estocolmo, bajamos en Solna Station y ahí mismo se encuentra Mall de Escandinavia el Centro Comercial más grande de Suecia, inaugurado recientemente en noviembre de 2015, que en una superficie de 101 000 metros cuadrados y tres pisos, cuenta con 224 tiendas.
Visitamos también el Jardín del Rey (Kungsträdgården o coloquialmente Kungstan) parque situado en el centro de Estocolmo que en invierno tiene una pista de patinaje sobre hielo y en verano se presentan espectáculos como el Stockholm Street Festival (Festival callejero de Estocolmo) al que acudimos, se puede ver a Cucú con un tragaespadas de lengua bífida procedente de Tasmania, Australia. En sus inmediaciones se encuentra el edificio de la Ópera Real de Estocolmo.
Recorrimos la ancha calle peatonal Drottninggatan en el centro de Estocolmo, probablemente la calle comercial más importante de la ciudad, en ella encontramos tiendas de departamentos que dan demostraciones de cosméticos y atentas vendedoras que tratan amablemente a los  compradores.
Pero también se conoce esta calle principal por el demencial atentado terrorista con un camión, llevado a cabo muy recientemente el 7 de abril de 2017, por el abominable estado islámico, que dejó un saldo de cinco muertos y  quince heridos, situación inexplicable en un país que da tantos beneficios a los inmigrantes.

Imagen: https://www.radissonblu.com/en/arlandiahotel-stockholmairport
El viaje llegó a su fin, la tristeza y la nostalgia de la partida, pero también el gusto inigualable de haber conocido países, personas y situaciones especiales, muchas gracias a la familia sueca de Zara, fue toda una experiencia inolvidable.
Salimos a las cuatro de la mañana del hotel, tomamos el taxi a Arlanda y estuvimos como buenos viajeros a tiempo con todos los papeles en regla.
Pero ¡otra vez los alemanes! ahora con un boquete en nuestra planeación, sin previo aviso suspendieron el vuelo de Air Berlin con el que iniciaríamos el retorno a Puerto Plata, República Dominicana.
Ni siquiera había personal de la aerolínea en los mostradores para orientarnos, recuerden que ahí todo es autotrámite con máquinas, Ulf habló a Alemania con la base de Air Berlin y con ese corazón metálico de los teutones solo nos ofrecían enviarnos a Londres, por supuesto no aceptamos.
Pero siempre hay un personaje providencial, en este caso un sueco, quizá de la tercera edad, que con paciencia encontró la única opción razonable: nos ofreció alojamiento gratuito en el Radisson Blu Arlandia, hotel confortable de 339 habitaciones, que tiene una muy conveniente accesibilidad en minutos al aeropuerto; cena para toda la familia y salida al día siguiente por Air France,  pero a Punta Cana, RD.
Esta visita a ciudades y países notables fue extraordinariamente planeada pero mucho mejor operada.
*SUECIA 46